La mañana llega despacio.
Nada definido aún, solo la luz y la sensación de vestirse sin pensarlo demasiado.
Un top de satén, algo sastre, sandalias planas.
Sencillo, pero no descuidado.
Se mantiene así por un tiempo.
A través del café, el movimiento, las horas que pasan sin ser rastreadas demasiado de cerca.